SE REALIZÓ UN CONVERSATORIO SOBRE CUIDADOS DIGNOS, DERECHOS Y AUTONOMÍA DE LAS PERSONAS MAYORES
El Senado de la Nación realizó hoy el conversatorio ‘Personas mayores: cuidados dignos, derechos y autonomía', una jornada de debate y concientización orientada a promover la calidad de vida, la protección de los derechos y el trato digno hacia las personas mayores. La actividad se desarrolló a las 11h. en el Auditorio Emar Acosta del Edificio Alfredo Palacios y fue organizada por la Dirección General de Cultura, con el acompañamiento de la Dirección General de Relaciones Internacionales y el Observatorio de Derechos Humanos del Senado.
El director general de Cultura del Senado, Daniel Abate, abrió el evento agradeciendo a la vicepresidente de la Nación y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel, por impulsar el ciclo ‘Políticas para cuidar la vida' y por su "preocupación y compromiso con la dignidad humana". También reconoció el trabajo de Isolina Correa Monterrubio, Directora General de Relaciones Internacionales, y de Claudia Rucci, Directora general del Observatorio de Derechos Humanos del Senado, por su participación en la organización de la actividad.
Durante su intervención, Abate reflexionó sobre la importancia de respetar la dignidad y la autonomía de las personas mayores, entendida como "poder elegir y decidir por uno mismo". En ese sentido, advirtió que muchas veces, bajo la intención de proteger, se termina limitando la libertad de las personas. "Cuidar no es hacer todo por el otro, es ayudarlo a que pueda seguir valiéndose por sí mismo, aunque tarde más, aunque necesite nuestra paciencia", sostuvo. Asimismo, destacó la necesidad de escuchar a las personas mayores, darles participación en la vida comunitaria y reconocer el valor de sus experiencias y conocimientos.También invitó a revisar las prácticas cotidianas de cuidado para evitar que la protección se convierta en una forma de decidir por el otro. "Cuidar la vida no es solamente prolongarla, es permitir que se viva con dignidad, respeto y la mayor libertad posible. Para mí, eso es cultura", concluyó.
A continuación, se desarrolló un panel integrado por Cecilia Leoz, psicóloga y formadora de la norma Libera-Care; Isabel Lovrincevich, abogada, especialista en Gestión de Servicios de Salud para Personas Mayores y presidente de Plataforma Mayor; Andrea Poc, licenciada en Terapia Ocupacional y especialista en Cuidados Paliativos; y Emilse Lobos, abogada y especialista en Derecho de la Vejez. Durante las exposiciones se abordó la necesidad de transformar los modelos de atención y promover prácticas que respeten las decisiones y la autonomía de las personas mayores. En ese marco, Leoz propuso cambiar la perspectiva del cuidado: "En lugar de preguntarnos cómo hacemos para que no se levante, preguntarnos por qué quiere levantarse; en lugar de preguntarnos cómo controlamos una conducta, qué nos quiere comunicar".
Advirtió que eliminar una sujeción física o modificar un protocolo no alcanza si no cambia la manera de comprender y acompañar a la persona. "No se trata de cuidar menos para permitir más, sino de aprender a cuidar de otra manera", sostuvo. Señaló que esta transformación requiere revisar creencias y paradigmas, capacitar a los equipos e involucrar a las familias. También destacó la necesidad de traducir estos cambios en derechos, responsabilidades y nuevas formas de organizar los cuidados, con un marco jurídico que garantice su aplicación en las instituciones. Por su parte, Lovrincevich presentó el marco jurídico vigente en el país y los derechos de las personas mayores, y señaló la necesidad de adecuar la normativa existente para garantizar su cumplimiento y protección. "Tenemos que cambiar el paradigma y cuidar con dignidad", sostuvo. Asimismo, planteó la importancia de incorporar agravantes para los delitos cuando las víctimas sean personas mayores en situación de fragilidad y vulnerabilidad.
El encuentro contó también con la participación virtual, desde España, de Ana Urrutia, presidente de la Fundación Cuidados Dignos, médica geriatra y creadora de la norma Libera-Care, y Leire Cosgaya, responsable de Proyectos Sociales de la misma entidad. Durante su exposición, Urrutia cuestionó el uso de sujeciones físicas y químicas en el cuidado de las personas mayores y sostuvo que "no hay calidad de vida detrás de una sujeción". En ese sentido, explicó que estas prácticas no evitan las caídas ni reducen los trastornos de conducta, sino que pueden generar mayor debilidad y agitación. "Es un tratamiento innecesario e injusto", afirmó, y señaló que muchas veces las dificultades responden a que los profesionales no saben interpretar las necesidades de las personas atendidas. Por último, destacó la importancia de avanzar hacia procesos de cuidados centrados en la persona, que respeten su autonomía y sus derechos.



