22 de octubre de 2026

CONVERSATORIO: “IMPACTO DE LA ERA DIGITAL EN LA SALUD MENTAL”

Fue en el marco del ciclo "Políticas para cuidar la vida", que el Senado lleva adelante a través de jornadas en las que especialistas abordan diversos aspectos vinculados con el cuidado de la vida y las políticas públicas en sus distintas etapas.

El conversatorio "Impacto de la era digital en la salud mental" se realizó a las 16 horas en el Auditorio Emar Acosta del edificio Alfredo Palacios. La actividad fue promovida por la vicepresidente de la Nación y presidente del Senado, Victoria Villarruel, y organizada por la Dirección General de Cultura, a cargo de Daniel Abate con el acompañamiento de la Dirección General de Relaciones Internacionales, encabezada por Isolina Correa Monterrubio y el Observatorio de Derechos Humanos, dirigido por Claudia Rucci.

Tras agradecer a la Vicepresidente el acompañamiento y el apoyo para la realización del ciclo, Abate destacó que "estos temas merecen ser discutidos en el ámbito de las instituciones" y señaló que la salud mental es uno de ellos. Al referirse al impacto de los avances tecnológicos en los jóvenes, aclaró que "no se trata de estar en contra del avance", sino de reconocer que forma parte de la libertad humana y aprovechar sus oportunidades. En ese sentido, planteó la siguiente interrogante: "¿Cómo logramos que la tecnología esté al servicio de la persona y no al revés?". Al respecto, reconoció que "hay una responsabilidad que no podemos delegar" y remarcó el papel de las familias, las escuelas, los profesionales de la salud y las instituciones públicas. Finalmente, sostuvo que el ciclo busca "abrir espacios de reflexión" sobre cuestiones que afectan cotidianamente a las personas, escuchar a los especialistas y promover "una conversación pública seria, fundada en el conocimiento y alejada de los prejuicios".

A continuación, comenzaron las exposiciones de los especialistas convocados. La primera en disertar fue Andrea Quintás, médica psiquiatra y coordinadora del Departamento Infanto Juvenil del Centro Integral de Salud Mental Argentino (CISMA), quien presentó datos de una investigación sobre la relación entre los adolescentes y las pantallas. Señaló que: "Los 9,6 años es el inicio del uso del celular en preadolescentes en Argentina" y destacó que el 96 % tiene acceso ilimitado a internet. Además, Quintás señaló que "el tiempo de uso pasa de 7 a 9 horas", que "el 85 % usa el teléfono móvil todos los días" y que "el 82 % duerme con el dispositivo activo". En ese sentido, advirtió que "casi el 50 % de los jóvenes manifiestan sentir la falta de control en el uso de las redes". Al referirse al impacto de la tecnología en la salud mental, sostuvo que "a nivel global hay un gran impacto y decaimiento en lo que es la salud mental", y señaló que esta situación coincide con la masificación de los teléfonos inteligentes. Asimismo, vinculó esta problemática con los trastornos del sueño y abordó el uso adictivo del celular.


A su turno, Ángel Gargiulo, médico psiquiatra y director CISMA, se refirió a las estrategias que pueden implementar las familias para "manejar las pantallas en el hogar". En ese sentido, destacó la importancia de construir vínculos profundos y sostener relaciones significativas, y señaló que "todos los estudios sobre la felicidad en el mundo básicamente señalan que necesitamos tener vínculos profundos con las personas". Al mismo tiempo, advirtió que "el uso de internet hackea nuestros intereses" y explicó que estamos "bombardeados por estímulos super anormales que de distinta manera pueden ir remodelando nuestro cerebro". Como ejemplo, mencionó la creciente dificultad para dormir entre siete y ocho horas. Respecto de las posibles soluciones, sostuvo que el trabajo conjunto entre las familias, las escuelas y el Gobierno aumenta las posibilidades de éxito. Entre las variables por abordar, destacó el "estilo parental", vinculado con la forma en que los padres se relacionan con sus hijos, y el "estilo de control", basado en el monitoreo y el acompañamiento desde el amor, más que desde el miedo. Gargiulo también señaló que las prácticas de crianza influyen en la conducta de los adolescentes y remarcó que los padres deben "elegir o construir el contexto adecuado". Para concluir, subrayó la importancia de las políticas públicas y de herramientas como las regulaciones escolares sobre el uso del celular. En ese marco, afirmó que "los legisladores pueden ayudar muchísimo en la regulación de estas conductas" y destacó la necesidad de unificar criterios entre las familias, las autoridades gubernamentales, los legisladores y los educadores.

Por último, expuso Roberto Federico Re, médico psiquiatra, director y fundador de Red Sanar, quien recordó que la organización nació en 1994 "a raíz de una epidemia de suicidios en la provincia de La Pampa", hecho que constituyó la "piedra fundamental" para su creación como red psicoeducativa. El especialista coincidió con sus colegas y destacó la importancia de abordar el suicidio desde una perspectiva "epidemiológica como neurobiológica", con el acompañamiento de las políticas públicas. Asimismo, subrayó el rol de la familia y la escuela en la prevención y sostuvo que "volver a ser persona humana y dejar la violencia de cualquier naturaleza forma parte también de una propuesta psicoeducativa". Finalmente, remarcó la importancia de "la escucha activa", la presencia de los distintos actores sociales y la promoción de una psicoeducación basada en valores. En ese sentido, afirmó: "Nuestro deber legislativo, sanitario y social es garantizar que nadie deba caminar ese dolor en soledad" y concluyó con un llamado a "apostar por la vida". Tras las exposiciones, los presentes pudieron realizar preguntas a los especialistas.