11 de agosto de 2026

JORNADA “TERRITORIO Y POBLACIÓN: DISTRIBUCIÓN FEDERAL Y EQUILIBRIO DEMOGRÁFICO” EN EL SENADO

La actividad reunió a especialistas para reflexionar sobre las transformaciones demográficas de la Argentina y su impacto en el desarrollo regional, las familias y la cohesión territorial.

El Honorable Senado de la Nación llevó a cabo la jornada "Territorio y población: distribución federal y equilibrio demográfico", organizada por la Dirección General de Relaciones Internacionales del Senado, a cargo de Isolina Correa Monterrubio. La jornada permitió generar un espacio de análisis interdisciplinario sobre los desafíos que plantean las transformaciones demográficas y la necesidad de impulsar políticas públicas que contribuyan a un desarrollo federal, equilibrado y sostenible.

La actividad fue presentada por Juan Bautista González Saborido, director de Organismos Internacionales del Senado, y contó con las exposiciones de Romina Cáceres, psicóloga especialista en Psicoanálisis y Liderazgo; Claudia Peiró, licenciada en Historia por la Universidad de Buenos Aires y periodista; y Paulo Ares, abogado, profesor universitario de Teología y cofundador de la Fundación Pro.Y.E.C.T.Ar. El cierre estuvo a cargo de Pablo Dávoli, secretario de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara alta.

"El tema que nos convoca no debe ser considerado una cuestión meramente estadística, detrás de cada número hay una realidad social que involucra a personas concretas y detrás de esa realidad social una cuestión decisiva para el futuro de la sociedad argentina", expresó González Saborido. Asimismo, señaló que el mundo atraviesa una profunda transformación demográfica que impacta en la estructura social, la economía, el mercado laboral y los sistemas de seguridad social y salud. En este contexto, afirmó que la Argentina no está al margen: los nacimientos se redujeron de más de 777.000 en 2014 a poco más de 413.000 en 2024, mientras que la tasa global de fecundidad descendió a 1,23 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional estimado en 2,1.

González Saborido advirtió que estos datos "no deben ser interpretados con alarmas superficiales sino con seriedad estratégica" y sostuvo que la cuestión demográfica es también económica, social y política. "Necesitamos una política demográfica que fortalezca las familias, fomente la natalidad y asegure arraigo, trabajo y futuro en todo el territorio argentino", finalizó.

Por su parte, la periodista y licenciada Peiró hizo hincapié en la incidencia del aborto en la actual realidad demográfica. Al referirse a la ley sancionada en 2020, sostuvo que su legalización "habilitó a promoverlo, a propagandizarlo ya que lo desliga de toda reflexión moral prohibiendo incluso explícitamente toda instancia de disuasión". Asimismo, repasó distintas campañas gubernamentales en las que, afirmó, "el antinatalismo alcanzó cumbres canallescas". Peiró concluyó: "La Argentina sigue siendo un país despoblado y desequilibrado en su desarrollo y más población significa más potencial".

En ese sentido, la psicóloga Romina Cáceres advirtió "una guerra sutil e invisible que invade los hogares sin que nos demos cuenta y promueve la idea de que tener hijos es una esclavitud, que la forma de tener una vida plena es vivir de manera individualista, consumista y mostrarla en la redes sociales". Asimismo, sostuvo que la caída de la natalidad en la Argentina no constituye un fenómeno demográfico natural, sino el resultado de una guerra psicológica que no necesita invadir físicamente un territorio, ya que basta con desarmarlo psicológicamente para que "el pueblo que lo habita termine entregando su futuro a intereses globalistas".

Desde una perspectiva política, el abogado Paulo Ares remarcó la necesidad de "tener un Estado que vuelva a planificar y definir qué es lo que quiere". En esa línea, sostuvo que "la improvisación en Argentina viene desde hace mucho tiempo y para el 2027 es clave planificar para saber cuál es nuestro norte". Consideró que esto es fundamental para afrontar una situación crítica, dado que el país se encuentra a menos de 100.000 habitantes de comenzar un decrecimiento poblacional y registra, además, una marcada disminución del nivel inmigratorio. Asimismo, subrayó la importancia de que "el Estado argentino necesita unas Fuerzas Armadas arraigadas en la sociedad civil y defensoras de una planificación aprobada por el Congreso".

Por último, y para concluir la jornada, Pablo Dávoli retomó el concepto de guerra psicológica y señaló que "si no consideramos el enemigo público, comunitario, en el sentido técnico de la expresión, no podremos saber el desafío que nos apremia y lo que tenemos que hacer al respecto". En ese sentido, definió este fenómeno como "control demográfico" y, para dimensionarlo, señaló la existencia de "un complejo entramado ideológico doctrinario que ha sido tejido a lo largo de los últimos 225 años el cual conduce por métodos muy diversos entre ellos el aborto y la eutanasia al referido control". Finalmente, concluyó: "hoy como ayer para los argentinos mantiene plenamente su vigencia la atinada consigna de Alberdi acerca de que gobernar sigue siendo poblar, preferentemente con familias argentinas y de acuerdo a una adecuada distribución geográfica".