Número de Expediente 2366/06

Origen Tipo Extracto
2366/06 Senado De La Nación Proyecto De Comunicación SALVATORI : PROYECTO DE COMUNICACION SOLICITANDO INFORMES SOBRE DIVERSOS ASPECTOS RELACIONADOS CON EL RECIENTE DERRAME DE PETROLEO QUE AFECTO SANTA CRUZ .
Listado de Autores
Salvatori , Pedro

Fechas en Dir. Mesa de Entradas

MESA DE ENTRADAS DADO CUENTA Nº DE D.A.E.
04-07-2006 12-07-2006 105/2006 Tipo: NORMAL

Fecha de Ingreso a Dir. Gral. de Comisiones

DIR. GRAL. de COMISIONES INGRESO DEL DICTAMEN A LA MESA DE ENTRADAS
11-07-2006 SIN FECHA

Giros del Expediente a Comisiones

COMISIÓN FECHA DE INGRESO FECHA DE EGRESO
DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE
ORDEN DE GIRO: 1
12-07-2006 28-02-2008

EL EXPEDIENTE CADUCO EL 29-02-2008

ENVIADO AL ARCHIVO : 29-07-2008

En proceso de carga

Senado de la Nación
Secretaría Parlamentaria
Dirección Publicaciones

(S-2366/06)

Proyecto de comunicaciOn

El Senado de la Nación

COMUNICA:

Vería con agrado que el Poder ejecutivo nacional, a través de los organismos correspondientes, informe a esta Honorable Cámara, en virtud del reciente desastre ecológico que afectó a las Provincia de Santa Cruz, respecto de las siguientes cuestiones:

Qué medidas adoptó con el fin de dar apoyo a las autoridades de la Provincia de Santa Cruz a los efectos de atender las nefastas consecuencias del derrame de petróleo que afectó a una población de más de 450 pingüinos.
Cuáles son las medidas presupuestarias adoptadas a los efectos de garantizar los distintos ecosistemas que se encuentran en nuestro país
En particular, qué medidas han sido adoptadas en los últimos años con la finalidad de proteger los ecosistemas de la Región Patagónica, detallando los medios presupuestarios y logísticos que intentan preservar sus áreas protegidas.

Pedro Salvatori.

FUNDAMENTOS

Señor Presidente:

Cientos de pingüinos empetrolados de una de las mayores reservas del sur de nuestro continente continúan muriendo por haberse encontrado, en algún lugar aún no determinado, con restos de hidrocarburos. Las hipótesis en cuanto a las causas son múltiples, pero lo cierto es que una colonia de más de 250 mil pingüinos vive en riesgo permanente.

Esta lamentable imagen del horror recorrió el país entero y ocasionó un fuerte contraste en medio del lanzamiento de una política de preservación del medio ambiente. Política fundada en la idea de bajar los actuales niveles de impacto ambiental que se originó partir de una gran preocupación y actuaciones preventivas contra la instalación de las papeleras en Uruguay.

Lo cierto es que, aparentemente, aún no se ha incorporado el hecho irrefutable que el destino de las sociedades humanas es inseparable de los ecosistemas naturales. Si bien desde el Estado se ha venido tomando conciencia que la protección de los ecosistemas resulta primordial, ha llegado el momento de pasar de los acuerdos políticos a las acciones programáticas.

Ya el artículo 41 de nuestra Constitución Nacional reconoce el derecho de un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de generaciones futuras, pero establece también nuestro deber de proveer a la protección de este derecho.

Dentro de los temas ambientales, la protección de la diversidad biológica posee particular relevancia. Este concepto engloba no solo la variabilidad entre los organismos vivientes, terrestres, marinos y acuáticos, sino también los complejos ecológicos de los cuales forman parte incluyendo la diversidad dentro de las especies, entre especies, y dentro y entre los distintos ecosistemas.

Uno de los aspectos que otorga particular interés a esta temática es que gran parte de los ecosistemas menos alterados en su biodiversidad de todo el planeta se encuentran en Latinoamérica; en particular en la Patagonia, el Amazonas, los bosques tropicales de montaña, las concentraciones de fauna marina atlántica o del Pacífico sur y los Tepuyes ( debiéndose sumar a todos éstos la Antártida).

A esta altura resulta innegable el hecho que la reducción de la biodiversidad es una consecuencia directa del desarrollo humano, ya que muchos ecosistemas han sido sistemáticamente empobrecidos y convertidos en sistemas menos productivos tanto económica como biológicamente. Indudablemente, la conservación de la diversidad biológica supone un cambio de actitud: desde una postura defensiva (protección de la Naturaleza frente a las repercusiones del desarrollo) hacia una labor activa que procure satisfacer las necesidades de recurso biológicos de la población al mismo tiempo que se asegura la sostenibilidad a lo largo del tiempo de la riqueza biótica de la Tierra.

La Conservación Ambiental posee como ejes fundamentales el uso racional y sostenible de los recursos naturales y el ambiente, y posee como uno de sus objetivos más importantes el garantizar la persistencia de las especies y los ecosistemas, al igual que mejorar la calidad de vida de las poblaciones, para el beneficio de la presente y futuras generaciones.

Los estudios científicos más recientes reconocen que la agresión permanente a la naturaleza, que fue y continúa siendo sistemáticamente devastada, amenazan su integridad y la diversidad de formas de vida. Ante este hecho, no podemos perder de vista que si la naturaleza de nuestro planeta está amenazada, también lo está la propia vida humana, que, queramos admitirlo o no, depende de ella. Incluso el Balance Ecosistémico del Milenio hecho por la Organización de Naciones Unidas (divulgado en 2005) reconoce que "las actividades humanas están cambiando fundamentalmente y, en muchos casos, de forma irreversible la diversidad de la vida en el planeta Tierra¿, a la vez que agrega que ¿Estas tasas van a continuar acelerándose en el futuro".

Ante esta situación dramática, tenemos como legisladores la obligación de afirmar alternativas que aseguren un futuro de esperanza para la vida, para la humanidad y para la Tierra. Necesitamos pasar de un tipo de sociedad que sacrifica los ecosistemas y destruye la biodiversidad, a una sociedad de sustentación de todas las formas de vida, que se encumbre por una vía ecológicamente sustentable para vivir, y proteja las bases físico químicas y ecológicas que sustentan todos los procesos vitales, incluidos los humanos.

Además, como habitantes del continente americano, debemos tener conciencia que nuestra responsabilidad es universal, ya que por nosotros pasa también el futuro de la Tierra. Los países latinoamericanos, amazónicos y andinos, son territorios megadiversos. Solo por nombrar un ejemplo, debemos recordar que la floresta amazónica que existe en nuestros países representa un tercio de las florestas tropicales del mundo y abarca más del 50% de la biodiversidad. En ella existen por lo menos 45.000 especies de plantas, 1.800 especies de mariposas, 150 especies de murciélagos, 1.300 especies de peces de agua dulce, 163 especies de anfibios, 305 especies de serpientes, 311 especies de mamíferos y 1.000 especies de aves.

A esta situación debemos hacer frente de manera decisiva con políticas consistentes. Políticas que apunten a conservar la diversidad biológica de nuestros ecosistemas, cuidando el conjunto de los organismos vivos en sus hábitats y también las interdependencias entre ellos dentro del equilibrio dinámico, propio de cada región ecológica y de las características singulares de las especies, así como la interacción social y ecológicamente sustentable de las comunidades que viven en la región.

No demos olvidarnos de proponer también políticas articuladas que apuntan a garantizar la integridad y la belleza de los ecosistemas. Esto implica la preservación de las características que aseguran su funcionamiento y mantienen la identidad del ser vivo y del conjunto vivo en todos sus aspectos: territorial, biológico, social, paisajístico y monumental.

La preservación de la diversidad biológica, la integridad, y la belleza de los sistemas ecológicos asegura la sostenibilidad de las múltiples funciones ambientales, a la vez que preserva también los beneficios que el ser humano obtiene para las generaciones futuras. Dentro de éstos, solo por mencionar algunos, se encuentran: el agua potable, los alimentos, las medicinas, las maderas, las fibras, la regulación del clima, y la prevención de inundaciones y enfermedades. Al mismo tiempo, esta diversidad constituye las bases del sostén de la recreación, la estética y del soporte de la conformación del suelo, la fotosíntesis y el ciclo de nutrientes, entre otras funciones vitales para el sustento de toda la humanidad.

Señor presidente, es por todo lo expuesto que solicito la aprobación del presente proyecto de comunicación.

Pedro Salvatori.