Número de Expediente 1756/07
| N° | Origen | Tipo | Extracto |
|---|---|---|---|
| 1756/07 | Senado De La Nación | Proyecto De Ley | MORALES Y OTROS : PROYECTO DE LEY DISPONIENDO LA REPATRIACION DE LOS RESTOS MORTALES DE JUAN JOSE ALEJO FELICIANO FERNANDEZ CAMPERO , SEPULTADOS EN EL CEMENTERIO DE KINGSTON , JAMAICA . |
| Listado de Autores |
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Morales
, Gerardo Rubén
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Petcoff Naidenoff
, Luis Carlos
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Gómez Diez
, Ricardo
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Escudero
, Sonia Margarita
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Taffarel
, Ricardo César
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López Arias
, Marcelo Eduardo
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Mastandrea
, Alicia Ester
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Fechas en Dir. Mesa de Entradas
| MESA DE ENTRADAS | DADO CUENTA | Nº DE D.A.E. |
|---|---|---|
| 06-06-2007 | 27-06-2007 | 80/2007 Tipo: NORMAL |
Fecha de Ingreso a Dir. Gral. de Comisiones
| DIR. GRAL. de COMISIONES | INGRESO DEL DICTAMEN A LA MESA DE ENTRADAS |
|---|---|
| 14-06-2007 | 03-12-2008 |
Giros del Expediente a Comisiones
| COMISIÓN | FECHA DE INGRESO | FECHA DE EGRESO |
|---|---|---|
| DE EDUCACIÓN Y CULTURA
ORDEN DE GIRO: 1 |
13-03-2008 | 03-12-2008 |
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ORDEN DE GIRO: 1 |
14-06-2007 | 12-03-2008 |
| DE PRESUPUESTO Y HACIENDA
ORDEN DE GIRO: 2 |
14-06-2007 | 03-12-2008 |
ENVIADO AL ARCHIVO : 02-03-2010
Resoluciones
| SENADO |
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| FECHA DE SANCION: 10-12-2008 |
| SANCION: APROBO |
| COMENTARIO: |
| NOTA:PASA A DIP. |
| OBSERVACIONES |
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| GIRADO AL ARCHIVO POR ISP 27/10 (LEY 13.640 Y MODIF. -CADUCIDAD) |
Órdenes del Día
| NÚMERO | DE FECHA | ESTADO | ANEXO |
|---|---|---|---|
| 1365/08 | 04-12-2008 | APROBADA |
En proceso de carga
Senado de la Nación
Secretaría Parlamentaria
Dirección Publicaciones
(S-1756/07)
PROYECTO DE LEY
El Senado y Cámara de Diputados,...
ARTICULO 1º: Dispónese la repatriación de los restos mortales de Juan José Alejo Feliciano Fernández Campero -Coronel Mayor Graduado del Ejército Patrio, mártir de la Independencia Nacional, colaborador del General Martín Miguel de Güemes, Diputado del Congreso de Tucumán, popularmente conocido como marqués de Yavi- sepultados en el cementerio de la ciudad de Kingston, República de Jamaica.
ARTICULO 2º: Dispónese la obtención de una copia de la partida de defunción original de Juan José Alejo Feliciano Fernández Campero.
ARTICULO 3º: El Poder Ejecutivo nacional arbitrará las medidas pertinentes para la ejecución de la presente ley, consultando - en cuanto corresponda- a la Academia Argentina de la Historia; a la Academia Nacional de la Historia; a las autoridades y personalidades del área de cultura de la Provincia de Jujuy; al Instituto Güemesiano de Salta, delegación Buenos Aires; a la Asociación Gaucha de Jujuy; al Instituto de Estudios Históricos Güemes y el Norte Argentino; al Instituto Belgraniano; a la Junta de Historia de Rosario; a la Junta Provincial de Historia de Córdoba; a la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos; descendientes; historiadores; entre otros, a fin de determinar la localidad y el lugar donde se fijará la sepultura, dentro de la Provincia de Jujuy; las características arquitectónicas del sepulcro atendiendo a su ubicación; el destino de la partida de defunción; todos los actos necesarios a fin de rendir honor a la figura del Marqués de Yavi y de expresar el debido reconocimiento a su gesta en procura de la independencia nacional, en la oportunidad que se establezca.
ARTICULO 4º. La ceremonia en la que se rinda homenaje oficial al marqués de Yavi, será declarada de interés legislativo del Congreso de la Nación.
ARTICULO 5º. Autorízase al señor Jefe de Gabinete a instrumentar las medidas administrativas correspondientes para asignar los montos presupuestarios necesarios para llevar adelante la presente ley.
ARTICULO 6°. DISPOSICIÓN TRANSITORIA. De resultar imposible la individualización de los restos mortales de Juan José Alejo Feliciano Fernández Campero, se preverá una medida que simbolice la repatriación.
ARTICULO 7º. Comuníquese al Poder Ejecutivo.
Gerardo R. Morales. - Sonia Escudero. - Alicia E. Mastandrea. - Luis P. Naidenoff. - Ricardo Gómez Diez. - Ricardo C. Taffarel. - Marcelo E. López Arias. - Ernesto Sanz.
FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
Pocas veces la historia argentina ha registrado una vida tan atrayente como la del marqués de Yavi.
Rodeada de mitos y situaciones extremas, es una verdadera invitación a la inspiración de todo novelista, un conmovedor relato para los jóvenes sobre la virtud de patriotismo y un aprendizaje, aún no concluido, de la gesta vivida en procura de nuestra independencia nacional.
Hemos de referirnos a Juan José Alejo Feliciano Fernández Campero y Martiarena del Barranco, Pérez Uriondo y Hernandez de Lanza, Caballero de Calatraba, cuarto Marqués del Valle de Tojo, Conde de Jujuy, Caballero de la Real Orden de Carlos Tercero, Conde de San Mateo, en adelante lo nombraremos por un título inexistente, cimentado por la sabiduría popular: el marqués de Yavi.
Corría el año 1777, en San Francisco de Yavi, Virreinato del Río de la Plata, cuando nacía Juan José Alejo Feliciano en el seno de una familia hidalga de origen español.
Sería el primero de seis hijos, correspondiéndole por ello la herencia de vastos dominios y el título de cuarto Marqués del Valle de Tojo.
Su tatarabuelo, Juan José Fernández Campero y Herrera, único heredero de la inmensa fortuna de su esposa Clemencia Ovando, gestiona y recibe del Rey Felipe IV la titularidad de la encomienda de Casabindo y Cochinoca y el Título de Marqués de Tojo por varias generaciones. Unico caso de concesión de un título de nobleza española, registrado en lo que luego sería territorio argentino.
Se conservan en Yavi, la casona del marquesado y su adjunta Capilla de San Francisco, cabecera religiosa de la Puna, construida por una promesa en procura de fertilidad. Hoy Monumento Histórico Nacional por Ley 25.450.
En la Capilla sobresale, por su belleza, el altar labrado en madera laminada en oro; los ventanales de jaspe transparente; las pinturas traídas del Perú; y las esculturas de la Escuela Cuzqueña.
Familia sumamente devota de la fe católica, fueron durante años los principales benefactores del colegio y la misión Jesuita del Chaco; y crearon y sostuvieron las primeras escuelas de letras de Jujuy, a cargo de los curas Franciscanos. Muchos años más tarde, su nieto, Julio Campero, Obispo de Salta, vestiría el manto y la corona de la Virgen del Milagro de Salta con las últimas joyas del marquesado.
La plata extraída de las minas de Cochinoca, dio lugar a extensas leyendas en torno al marquesado. Una red de túneles diseñada en el subsuelo de la casa, un mapa grabado sobre un muro con indescifrables jeroglíficos, cuarenta mulas cargando alforjas conteniendo plata hacia un destino desconocido, magníficas participaciones de matrimonio cinceladas en oro sobre pulido mármol, quizás expliquen, en parte, la imaginación popular.
Pero no sólo eso, el patrimonio del marquesado y posesiones territoriales estaba integrado por buena parte de lo que hoy son las provincias de Jujuy y Salta, por toda la Puna, parte de la Quebrada de Humahuaca, la extensión cordillerana hacia Chile, incluyendo San Antonio de los Cobres, más un vasto segmento del Alto Perú que, sumados en territorio total, era mayor a la de varios países europeos juntos.
Aún frente a tanta seguridad económica y a su estirpe española, este hombre nacido en América debió enfrentar su devenir histórico.
Sin duda otra hubiera sido la historia de la emancipación del Virreinato del Río de la Plata si hombres como él no hubieran puesto al servicio de la patria no sólo su patrimonio, sino su vida misma.
El marqués de Yavi debía militarmente responder al ejército realista por su linaje y su compromiso militar, anterior a los hechos de Mayo, asumido con el reinado español. Actuaba bajo las órdenes del General realista Pío Tristán, que no sólo era su jefe, sino el padrino de bautismo de su hijo menor y compañero de la infancia.
Pese a ello, abandonó las filas del ejército realista junto con las fuerzas de caballería que comandaba, y sin dar combate, determinó el triunfo del General Manuel Belgrano en la batalla de Salta, acaecida el 20 de Febrero de 1813.
Sería en esa oportunidad donde el Ejército del Norte desplegaría por primera vez en combate la bandera celeste y blanca de Belgrano. Se dice que juntos colocaron cruces en el campo de batalla por los caídos.
Esta trascendente decisión en favor de los ideales patrios, significó hacer de su persona uno de los mayores objetivos de la represalia del ejército realista.
Atrás quedarían los títulos de ilustre español, eligió ser un noble hijo americano.
Terminado el combate, sería en Yavi donde se reuniría el General Belgrano con Martín Miguel Juan de Mata Güemes y los oficiales a su cargo, a fin de planificar la siguiente campaña. Entre ellos se encontraba el primo de Güemes, el marqués de Yavi, quien hospedó a los héroes del Norte.
Belgrano depositó en él una enorme confianza, y lo nombró Comandante general de la zona de Yavi, actuando al frente de las tropas que el mismo Marqués sostenía.
Formó a sus expensas un destacamento militar a favor de la causa de la independencia de seiscientos hombres, al que llamaría Primer Regimiento Peruano. Este regimiento fue creado y sostenido por Campero, hasta el final de sus días, y fue un apoyo sustancial para las victorias de Güemes, con quién mantuvo un vínculo inquebrantable, inclusive cuando se produjo el enfrentamiento con José Rondeau.
El 27 de Junio de 1814 el Director Supremo Gervacio Antonio de Posadas, le extendió los despachos de Coronel del Ejército. Sus tropas actuaron en los múltiples combates que se sucedieron en tierras de la Puna entre 1814 y 1815.
Atendiendo a sus méritos el Director Alvear, lo nombró, el 24 de Febrero de 1815, Coronel Mayor Graduado del Ejercito de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Bajo las órdenes de Güemes obtuvo el triunfo en el combate del Puesto del Marqués, lo que le significó al General, ser designado por un populoso Cabildo Abierto como Gobernador Intendente de Salta.
Luego de la derrota de Rondeau en Sipe Sipe en la cual perdieron la vida más de dos mil almas, las fuerzas leales a Buenos Aires quedaron reducidas a solo mil quinientos hombres mal armados, entre ellas, las solventadas por el marqués de Yavi.
En el año 1816 el marqués disponía en la Puna de una plana mayor compuesta por Juan José Quesada y Juan Antonio Rojas, más unos seiscientos hombres armados y el apoyo del grupo gaucho al mando del Comandante de Avanzada Bonifacio Ruiz de los Llanos, llamados los ¿Dragones Infernales¿.
Dicho nombre surge en oposición a la denominación de las milicias que estaban al mando del Mariscal realista José De la Serna, que por indicación de un sacerdote fueron llamados Los Angélicos por considerarlos ángeles defensores de una justa causa.
El ejército realista contra el que debieron luchar los patriotas del Norte, estaba compuesto por más de seis mil hombres, comandados por Pedro Antonio de Olañeta y Juan Guillermo de Marquiegui.
Bajo el intenso asedio realista, fue oficiado por Posadas para representar al departamento de Chichas en el Congreso de Tucumán, localidad del Alto Perú, en ese momento en poder de los españoles, hoy Potosí. El dramático bloqueo militar en que se encontraba le impidió concurrir a tal honrosa designación.
Al producirse los avances de Olañeta, el marqués de Yavi dominaba la ciudad de Jujuy y desde allí avanzó con su tropa hasta Abra Pampa. A la espera de los refuerzos que le enviaría Güemes, triunfó en varios combates, entre ellos el de Colpayo, avanzando trescientos kilómetros al norte y despertando una euforia triunfalista.
Cumpliendo órdenes de Güemes, se cerró el camino de Tupiza con las tropas del Capitán Rojas, por donde se esperaba el contra ataque, y el resto se acantonó en Yavi.
El 15 de Noviembre de 1816, mientras escuchaba misa en su Capilla, sus milicias fueron atacados por el Coronel Marquiegui, hecho conocido como ¿La sorpresa de Yavi¿. Inútil fue la huida emprendida, el marqués fue tomado prisionero por las fuerzas realistas.
Terrible su frustración al ver la tierra patria, convertida en suelo enemigo. Desvanecida y trunca su lucha en procura del sueño de libertarla.
Un gesto de entrañable nobleza del Comandante Ruiz de los Llanos, tuvo lugar ese día, con justicia apodado El Intrépido, en dos oportunidades durante la fuga favoreció con su cabalgadura a su superior al mando. En sus dignas manos continuaría la posterior defensa de la Puna.
En nada ayudó al Coronel Campero el ser un hombre fornido, culto y de gran estatura y peso. Al saltar una acequia rodó al suelo y, al caer, un soldado realista le disparó un tiro que no dio en el blanco.
Junto con el marqués de Yavi, apresaron a Juan José Quesada y a otros trescientos combatientes.
La represalia española, se expresó con crudeza. Cuarenta hombres y tres mujeres de los prisioneros de Yavi fueron degollados en la plaza de Potosí donde habían sido trasladados. Muchos de aquellos que no fallecieron por fusilamiento o tortura, fueron vendidos como esclavos.
Preso en la Puna, el marques de Yavi, fue enviado al Alto Perú. Los muros de las cárceles de Tupiza y Potosí contuvieron al valiente durante más de un año. Las amenazas de tormentos y el maltrato motivaron desde el Congreso de Tucumán, por parte del Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, diputado por Jujuy, un reclamo de represalias patriotas si se lo torturaba o pasaba por las armas.
Ello no detuvo a los realistas, su prisión fue un martirio. Belgrano y Güemes oficiaron a de la Serna reclamando duramente por los tormentos sufridos por el patriota de Yavi en Tupiza, exigiendo compasión y respeto.
Tiempo después, fue José de San Martín quien solicitó la liberación de los presos de Yavi, proponiendo nuevamente un canje de prisioneros. Se logra de este modo la liberación de Quesada. Pero la condición de noble español, impidió el retorno del marqués de Yavi.
Probablemente el suplicio que vivió Juan José Alejo Feliciano Fernández Campero dio lugar, al primer caso documentado de denuncias por torturas emprendido en la etapa pos - colonial de esta parte de América.
Ayudado a escapar de su prisión de Potosí emprendió ilusionado el regreso a su querida Patria. No fue tarea sencilla, el camino estaba fuertemente custodiado y fue recapturado.
Enviado en barco a España para ser sometido al Consejo de Guerra; su delicada salud -por los tormentos sufridos en el encierro- determinó su desembarco y posterior custodia en la ciudad de Kingston, Jamaica.
La sentencia española lo hubiera condenado por su condición de emblema de la lucha por la independencia americana. Hubiera escuchado con enorme orgullo, el ser encontrado culpable de amar a la patria, aquella en cuya procura entregó con generosidad su vida.
Nuestro Himno nacional canta, ¿O juremos con gloria morir¿. Para hombres como él fue escrito, para aquellos que nos han regalado sus sueños y desvelos. Hoy todos ellos y sus luchas en procura de la libertad integran nuestra identidad nacional.
Murió en Jamaica, el 22 de Octubre de 1820. Temprana fue la tumba que guarda sus restos, generosas las tierras hermanas que aún lo hospedan.
Tres hijos quedaron huérfanos de padre.
Vencimos. Podríamos honrarlo. Sólo que no está entre nosotros. Cómo justificar que tan noble patriota permanezca en el exilio. Tal vez necesitemos de una última leyenda: dicen que en tierras lejanas descansa su cuerpo, y en nuestra patria se halla su alma.
Hasta aquí los hechos históricos que fundamenta la repatriación de los restos mortales de Juan José Alejo Feliciano Fernández Campero, marqués de Yavi.
En el año 2005, presentamos en el Senado de la Nación un proyecto de ley con similares objetivos - Exte. S. 3216/05- al cual se suma ahora la obtención de la partida de defunción, de cuya existencia se ha tomado conocimiento y confirmado su localización; se reemplaza la creación de una Comisión Honoraria de Repatriación, simplificando el procedimiento mediante las consultas; se ha incorporado una cláusula transitoria ante la eventualidad de resultar dificultoso o imposible el cumplimiento de lo dispuesto en el artículo primero del proyecto.
A los efectos de proceder al cumplimiento de lo dispuesto en la presente iniciativa, se ha considerado oportuno que el Poder Ejecutivo, consulte en lo pertinente, a quienes han impulsado y adherido a este proyecto. Todo ello a fin de enriquecer el objetivo de reconocimiento y agradecimiento a la gesta del marqués de Yavi, perseguido en esta iniciativa.
Con las consultas se logra también, el efecto de expandir el objetivo mediante la participación de la comunidad, la recepción de su sentimiento, la canalización del mismo, el aprendizaje, y fundamentalmente que haya un espacio para ello de relevancia en el ámbito federal.
Permite, finalmente, mirar atentamente la importancia de la gesta de los patriotas del Norte Argentino, en procura de la independencia nacional, trascendiendo el ámbito propio en el cual es vivida conscientemente, al resto de la ciudadanía, tal cual es reclamada en varias consultas efectuadas para la realización de esta iniciativa. En este sentido expresa la Academia Argentina de la Historia: "La Nación Argentina, a la que contribuyó a formar mediante su lucha desinteresada contra los españoles, que culminó en la tortura y el martirio, le debe al marqués de Yavi un homenaje nacional que no está reservado solamente al Norte Argentino sino a toda nuestra geografía, desde La Quiaca hasta Ushuaia, porque todos le somos deudores".
Distintas instituciones y personalidades han manifestado su adhesión al proyecto de reconocimiento y repatriación: Academia Argentina de la Historia; Academia Nacional de la Historia; Instituto Belgraniano; Junta de Historia de Rosario; Instituto Güemesiano de Salta; Asociación Gaucha de Jujuy; Asociación Jujeña ¿Paz y Solidaridad¿; su descendientes el Dr. Antonio Cornejo y Rodolfo Marín Campero (biógrafo del marqués de Yavi); los historiadores Paulo Cavalleri, Isolina Comas, Rodolfo Plaza, Ignacio Tejerina Carreras (número vitalicio y ex presidente en tres oportunidades de la Junta Provincial de Historia de Córdoba), José García Hamilton y Felipe Pigna; Eduardo Emilio Chavarría (miembro de la Agrupación Tradicionalista de Gauchos de Güemes; Comandante General Pablo Pérez (Gendarmería Nacional Argentina); profesora María Cristina Fernández (académica, correspondiente y delegada del Instituto Güemesiano de Salta en Buenos Aires); Dr. Martín Villagran San Millán (académico del Instituto Belgraniano de la Nación y Presidente del Instituto de Estudios Históricos Güemes y el Norte Argentino); Elias Vacaflor Dorakis ( Director del Archivo Histórico de Tarija, Bolivia); José Demetrio Cafrune; el profesor Fernando Sueiro y Sueiro y alumnos de la Escuela de Minas de la Universidad de Jujuy , quienes obtuvieron un premio internacional por su trabajo ¿El tesoro del Marqués¿.
Debemos resaltar que el antecedente de esta iniciativa legislativa fue girada a consulta de dos prestigiosas instituciones, y durante el tiempo de la respuesta de las mismas caducó como expediente legislativo, razón por la cual las respuestas de las mismas de fecha reciente se suman en adhesión a la repatriación y homenaje: la Academia Argentina de la Historia, presidida por Juan José Cresto y la Academia Nacional de la Historia, presidida por César A. García Belsunce.
Considera la Academia Nacional de la Historia: "Después de escuchar los informes académicos y de debatir el tema en la sesión plenaria de noviembre del presente año (2006)" que "en caso de ser posible, sus restos deberían ser repatriados".
En el mismo sentido la Academia Argentina de la Historia "adhiere a este proyecto que hace a la justicia histórica y honra a quienes lo promulgan. El marqués de Yavi es una figura legendaria que merece dormir el último sueño entre aquellos que lo amaron en vida y lo siguieron con abnegación".
Las Academias confirman en el contenido de sus respuestas hechos de la actuación del marqués de Yavi señalados en el proyecto de ley original, rescatamos entre ellos, por novedosos para nosotros, los dichos del Presidente de la Academia referidos a la condición de liderazgo y fidelidad que la figura de Juan José F. Fernández Campero despertó entre sus hombres: " el personal de sus posesiones se enroló con él, voluntariamente, en su ejército, levantado a su costa y lo siguieron con admirable fidelidad y aun después de caído el Marqués, fueron fieles a su nombre y a su credo patricio". Aquellos hombres lo supieron acompañar en los "sesenta y cuatro hechos de armas entre combates, guerrillas y encuentros diversos desde luchas parciales - las más peligrosas- hasta combates abiertos" en los cuales el Coronel Mayor Graduado del Ejército Patrio Fernández Campero "había participado en forma directa".
Confirma asimismo este sentimiento de afecto que despertaba el marqués entre los suyos, las memorias del Gral. Tomás de Iriarte (1794-1876). Este general de origen realista - luego pasado al bando patriota - , en secreto, contribuyó a la huída del marqués de su prisión en Potosí, y al respecto escribió: "La fuga del marqués y los antecedentes, me hicieron aparecer como sospechoso. Yo corrí gustoso el compromiso, no sólo en obsequio de la amistad que había contraído con el marqués, sino muy principalmente por hacer un servicio importante a la causa de la independencia, pues el marqués era un hombre de influjo, muy querido de los habitantes de sus estados, pues así pueden llamarse las tierras que poseía por su gran extensión, y él me había prometido que las iba a poner bajo el pie de guerra, lo que le era muy fácil por el gran ascendiente y popularidad que tenía entre ellos".
Finalmente, reiteramos nuestro mayor agradecimiento para el Diputado (MC) de Tucumán, Rodolfo Martín Campero, por su invalorable impulso y apoyo en procura de fortalecer nuestra identidad a partir del reconocimiento a tantos gloriosos héroes del Ejército del Norte, que vieron nacer la Patria.
Por los fundamentos expuestos, solicitamos a nuestros pares que nos acompañen en la sanción del presente proyecto de ley.
Gerardo R. Morales. - Sonia Escudero. - Alicia E. Mastandrea. - Luis P. Naidenoff. - Ricardo Gómez Diez. - Ricardo C. Taffarel. - Marcelo E. López Arias. - Ernesto Sanz.



